jueves, 7 de enero de 2010


Los Orígenes de la Señalización

Los orígenes de la Señalización están ligados a los del ser humano y son, presumiblemente, anteriores a cualquier vestigio de escritura. A medida que los asentamientos se van haciendo más estables, surge la necesidad de “señalizar” los primeros caminos. Por supuesto, esto se hará con métodos de lo más rudimentarios y con materiales disponibles en la propia naturaleza, Así, montoncillos de piedras, también llamados jalones, serían algunas de las primeras señalizaciones utilizadas por pastores, recolectores, etc., para su orientación en general o en situaciones de mala visibilidad.

Poco a poco, se van incorporando ciertas transformaciones que comienzan a aportar formas regulares y que requieren ya de sistemas de colocación concretos y una planificación en cuanto a su ubicación.

Poco a poco, los hitos, definidos en una de sus acepciones como mojones para conocer la dirección de los caminos y los límites de un territorio, van perfeccionándose con la incorporación de signos, flechas, textos de poblaciones, distancias, etc. Ha nacido la señalización, tal y como la conocemos hoy día.


Más tarde, las calzadas romanas forman ya una red viaria extensa, cuyo objetivo será comunicar de forma estable, segura y rápida los puntos estratégicos del imperio, permitiéndo, de esta forma, la circulación de personas y mercancías.
La masificación del tráfico, las primeras congestiones (si, los romanos ya padecían las temibles “horas punta”), los primeros accidentes de tráfico, etc, conducirán a establecer las primeras organizaciones sobre estas infraestructuras: diseño de trazado, ejecución, manteniemiento de las calzadas, regulación del tráfico y una señalización más profusa.

Fuente : Texto recogido del artículo publicado por Abando Seguridad en el nº 170 de la revista “Cuadernos de Seguridad”

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