martes, 6 de mayo de 2014

Entrevista a Christa Sedlatschek, Directora de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA)


La situación económica continúa apretando y conseguir que las empresas sigan apostando por un entorno de trabajo más seguro, saludable y productivo es difícil. Sin embargo, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo lo tiene claro: 

“Por cada euro invertido en salud laboral se obtienen diez”

 

-¿Cuál es el panorama actual europeo de enfermedades profesionales y siniestralidad laboral? ¿Hemos dado pasos atrás o vamos por el buen camino?
La realidad laboral en la Unión Europea nos habla de una reducción de los accidentes de trabajo en los últimos años – gracias no sólo al efecto de la crisis económica en los sectores tradicionalmente de mayor siniestralidad, como puede ser la construcción, sino también a la terciarización del empleo, que mueve trabajadores del sector industrial al sector servicios – con  menor incidencia de accidentes de trabajo y también a una mejor gestión preventiva en las empresas. En contraposición, las enfermedades relacionadas con el trabajo van en aumento.

Estamos viviendo en un mundo cambiante del trabajo. Surgen nuevos lugares de trabajo, nuevas formas de trabajar y nuevos riesgos. Los problemas de la salud están quitando protagonismo a los accidentes de trabajo; por ejemplo, los trastornos músculo-esqueléticos de causa multifactorial, que son el número uno de los problemas de salud relacionados con el trabajo, y los riesgos psicosociales, segundos en el ranking.
Hay que enfrentarse de otra manera a los riesgos, y hacer prevención de manera diferente.


-Desde Europa, desde una situación más global, ¿cómo se encuentra la situación de prevención y salud laboral en España?
Diferentes culturas y tradiciones de prevención de riesgos laborales pueden explicar algunas de las diferencias actuales entre países de la Unión Europea. Pero nuestros proyectos, como la propia campaña Trabajos Saludables, nos demuestran una y otra vez que todos los países necesitan algún tipo de apoyo y que todos aprenden de todos.
En general, yo diría que hay más diferencias entre empresas que entre países. Hay buenos y no tan buenos ejemplos en toda Europa. Las empresas que lo hacen bien, sea en un país del norte, sur, este u oeste, son empresas que integran la gestión de los riesgos labores en la gestión general de sus negocios, que involucran a los trabajadores y sus representantes desde la evaluación de riesgos hasta los planes de prevención.

-La crisis, ¿es realmente un obstáculo en la prevención y salud laboral? ¿O se ha conseguido realmente educar a la sociedad en este aspecto?
Somos conscientes de que la crisis económica en Europa y el mundo cambiante del trabajo, están sumando un estrés adicional a los lugares de trabajo europeos. En estos tiempos económicos difíciles, enviamos un mensaje claro a las organizaciones sobre el valor de invertir tiempo y recursos en prevención de riesgos laborales.
Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 4% del PIB anual mundial se pierde como consecuencia de las enfermedades profesionales y los accidentes, y las estimaciones de EU-OSHA cifran esta pérdida entre el 2,6% y el 3,8% del PIB de la Unión Europea.

Para las pequeñas empresas, en particular, los accidentes pueden tener un impacto financiero importante. Algunos de estos costes, tales como jornadas de trabajo perdidas o la pérdida de ingresos, son evidentes y se pueden expresar fácilmente en términos monetarios. Sin embargo, muchas de las consecuencias económicas de los accidentes están ocultas en alguna medida, o no se pueden cuantificar fácilmente.

La evidencia es clara. La prevención de riesgos laborales es rentable para las empresas: Lo que se invierte en seguridad y salud en el trabajo rinde en beneficios. Soy austriaca, pero he trabajado largo tiempo en Alemania y se ha demostrado que por cada euro invertido en salud laboral se obtiene un beneficio de diez euros. Estamos trabajando en un proyecto económico para demostrar el impacto de la salud en las empresas para demostrar efectivamente el beneficio que supone. Al final, merece la pena. Es un derecho humano, permanecer seguro y sano, pero los empleadores quieren oír también que es rentable. Y así es.
 

Christa Sedlatsche junto a Pedro Llorente, Subsecretario 
de Empleo y Seguridad Social, en la inauguración 
de las nuevas instalaciones de EU-OSHA en Bilbao.
-En una ocasión afirmabas que “unas buenas condiciones son imprescindibles para el éxito del trabajo”, ¿podría ser esta afirmación el leitmotiv de EU-OSHA?
Creo sinceramente en la relación que existe entre unas condiciones de trabajo en condiciones óptimas de seguridad y salud y la competitividad y la productividad. Hay suficientes estudios, investigaciones y ejemplos reales que lo demuestran.
Los estudios han demostrado claramente que una gestión eficiente e integrada de la seguridad y la salud está estrechamente vinculada a la excelencia empresarial y la rentabilidad. Los trabajadores sanos son más productivos y pueden producir con una calidad superior; menos accidentes de trabajo y enfermedades suponen menos absentismo y por lo tanto, menos costes y menos interrupciones de los procesos de producción; los equipos y un ambiente de trabajo optimizados para las necesidades del proceso de trabajo y muy bien mantenidos permiten una mayor productividad, mejor calidad y menos riesgos laborales; etc.
Las empresas deben ser conscientes de que una gestión adecuada de la seguridad y salud conlleva beneficios adicionales.

Estoy convencida de que la seguridad y la salud en el trabajo es un factor clave para la recuperación económica no sólo de este país, sino de toda la Unión Europea. En los tiempos de crisis que corren, y aunque haya algunas voces que dicen lo contrario, invertir en prevención de riesgos laborales es más que nunca la mejor respuesta para mejorar la competitividad, la productividad, la sostenibilidad y el crecimiento económico de las empresas europeas.

La prevención de riesgos laborales continúa siendo un asunto ético, por encima de todo, para reducir el sufrimiento humano que conllevan los accidentes y los problemas de salud, pero en tiempos de crisis, cuando hay que priorizar recursos, es cuando más que nunca tenemos que demostrar la rentabilidad de la inversión en prevención de riesgos laborales.

Sabemos que las empresas bien gestionadas también cuentan con trabajadores sanos y motivados. Unas buenas condiciones de trabajo y unos trabajadores sanos facilitan el éxito económico.

-En la actualidad, ¿qué es lo que más te preocupa? ¿Por qué?
Por ejemplo, en Europa la población está envejeciendo rápidamente. En 2010 había algo más de 87 millones de personas mayores de 65 años, un 17,4% de la población total.
En una reciente encuesta del Eurobarómetro se puso de relieve que muchos europeos están preparados para el envejecimiento activo, pero que es posible que sus condiciones actuales de seguridad y salud en el trabajo no les permitan seguir realizando una actividad laboral hasta alcanzar una edad más avanzada. Aunque la edad de jubilación habitual en toda Europa se sitúa en los 65 años, la edad promedio de abandono de la población activa en 2009 se encontraba en torno a los 61,5 años, según Eurostat.

Un sondeo de opinión europea que llevó a cabo la Agencia en 2013 determinó que el 87% de la población en el conjunto de Europa cree que unas buenas prácticas en materia de seguridad y salud en el trabajo son importantes para facilitar a las personas que puedan trabajar más tiempo antes de jubilarse (incluido un 56% que declaró que son "muy importantes").

La Agencia está actualmente trabajando en un proyecto piloto sobre seguridad y salud de los trabajadores de edad avanzada, con el fin de ayudar a formular políticas adecuadas, y de proporcionar ejemplos de buenas prácticas y estrategias para facilitar la vida laboral de los trabajadores mayores en condiciones saludables.
Lo que necesitamos, entonces, es enfatizar la importancia de la "gestión de la edad" en el lugar de trabajo: los gerentes deben tener en cuenta los factores relacionados con la edad en la asignación de tareas específicas a los individuos, a fin de que todos, independientemente de su edad, sean capaces de hacer su trabajo. Lo importante es empezar temprano, los jóvenes de hoy son los trabajadores mayores del mañana.

-Los riesgos psicosociales:
¿Se podrían considerar como los nuevos factores de riesgo en la salud laboral actual?
Ciertos estudios apuntan a que cabe atribuir entre el 50 y el 60 % de las jornadas de trabajo perdidas al estrés relacionado con el trabajo y los riesgos psicosociales. Como ya he dicho, se trata del segundo problema de salud más frecuentemente denunciado en Europa, después de los trastornos musculoesqueléticos.
El sondeo de opinión europea que realizamos en 2013 reveló que la mitad de los trabajadores españoles (49%) creen que los casos de estrés relacionado con el trabajo son habituales en su centro de trabajo, un porcentaje similar a la media europea (51%). Además, en torno a cuatro de cada diez trabajadores piensan que el estrés no se gestiona adecuadamente en su lugar de trabajo.
El 72 % de los trabajadores considera que la reorganización del trabajo o la inseguridad laboral es una de las principales causas de estrés relacionado con el trabajo. España es el país que muestra la proporción más baja de trabajadores que opinan que el estrés relacionado con el trabajo está bien controlado/gestionado.
Las cifras hablan por sí solas. Los riesgos psicosociales, y en particular, el estrés relacionado con el trabajo, son actualmente una prioridad en prevención de riesgos laborales.

¿Qué problemas acarrean este tipo de riesgos?
El entorno de trabajo psicosocial ejerce un efecto significativo sobre la salud y el bienestar de los trabajadores. Los trabajadores que padecen estrés laboral pueden llegar a desarrollar graves problemas de salud mentales y físicos. Esto, a su vez, repercute en la organización y la sociedad en conjunto.
Para el trabajador individual, los efectos negativos pueden ser, entre otros, agotamiento y depresión; dificultades de concentración; problemas domésticos; abuso de alcohol y drogas; y mala salud física, especialmente enfermedades cardiovasculares y problemas musculoesqueléticos.
Para la empresa, los efectos negativos se traducen en un rendimiento global deficiente de la empresa, aumento del absentismo, «presentismo» (trabajadores que acuden a trabajar cuando están enfermos pero son incapaces de rendir con eficacia) y mayor índice de accidentes y lesiones. Las bajas tienden a ser más prolongadas que las derivadas de otras causas y el estrés relacionado con el trabajo puede contribuir a un aumento de los índices de jubilación anticipada, sobre todo en el caso de los trabajadores que desempeñan labores administrativas. Los costes que acarrea a las empresas y a la sociedad son cuantiosos y se han estimado en miles de millones de euros a nivel nacional.

¿Es uno de los ámbitos prioritarios de EU-OSHA?
Efectivamente, los riesgos psicosociales son una prioridad para la Agencia Europea, ya que acabamos de lanzar a principios de abril nuestra nueva campaña para 2014-2015 “Trabajos Saludables” con el lema «Gestionemos el estrés». La campaña pretende mostrar que el tratamiento de los riesgos psicosociales y el estrés laboral puede tener el mismo carácter sistemático que cualquier otro riesgo en materia de seguridad y salud en el trabajo.
El  propósito de la campaña es promover el uso de herramientas sencillas que ayuden a las empresas a gestionar estos riesgos con eficacia, y subrayar los efectos positivos que se derivan de ello. 


-¿Algo más que quiera comentar?
Quiero hacer hincapié en que la seguridad y la salud laboral resulta esencial para la consecución de la estrategia europea 2020 y de “una vida laboral sostenible”.
En referencia al crecimiento inclusivo, la seguridad y salud laboral puede contribuir a la reducción de salidas anticipadas del mercado laboral; de las bajas por enfermedad; de la pobreza y exclusión social, ya que la incapacidad laboral favorece el riesgo de ambas; y de las desigualdades sanitarias, de la que las pobres condiciones de trabajo son un factor contribuyente

La aportación de la seguridad y la salud laboral es también crucial en el debate del crecimiento sostenible. Es nuestra labor asegurar que los “empleos verdes” sean también empleos seguros y saludables. Desde otro punto de vista, por ejemplo, un mejor control de las sustancias peligrosas en el trabajo favorece al mismo tiempo la protección medioambiental.

La prevención de riesgos laborales favorece también el crecimiento inteligente. Una mano de obra sana y motivada es esencial para las empresas, los países y la Unión Europea para ser competitivos en términos de igualdad, innovación, atención al cliente, atención al paciente, seguridad de los pasajeros, calidad de la educación, etc.

La seguridad y salud laboral es un campo complejo con muchos actores y a muchos niveles. Es necesario coordinar acciones, buscar sinergias, evitar duplicidades y compartir buenas prácticas entre Estados miembros. Este es sin duda un papel fundamental para la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo.

Más información sobre los proyectos mencionados en esta entrevista y muchas otras actividades de EU-OSHA en http://osha.europa.eu/es  


Artículo elaborado por: Zuriñe Álvarez

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