martes, 4 de noviembre de 2014

“Los especialistas somos la prevención de riesgos del cine”


ENTREVISTA A JOSÉ ANTONIO ROJO, ESPECIALISTA DE CINE, “ANTORCHA HUMANA”

Cerca de 20 años de profesión. Récord Guiness del equipo de especialistas más grande quemándose el cuerpo a la vez. Única persona en España que se quema a lo bonzo con el cuerpo desnudo. Autor del único protocolo de prevención de riesgos para quemarse el cuerpo. Posee la marca registrada de “Antorcha Humana”. Ha participado en decenas de series, películas o vídeoclips, tanto como especialista doblando escenas de acción como ejerciendo de coordinador de seguridad en el rodaje. 

Este es un pequeño resumen de la carrera de José Antonio Rojo, especialista de cine con el que El Faro de la Seguridad tiene la oportunidad de charlar en una nave de Arganda del Rey (Madrid). Junto con varios compañeros se encuentran trabajando en el diseño de una estructura encargada para un futuro rodaje.

¿Cómo, cuándo y por qué decidiste dedicarte a esta profesión?
Mi carrera universitaria es Imagen y Sonido. Mis hobbies siempre han sido monitor de escalada o de tiempo libre, he hecho paracaidismo, etc. He tenido mucha relación con los deportes de riesgo y vi que a mis aficiones les podía sacar rendimiento profesional. Empecé a buscar opciones para formarme en un sentido mayor al que ya tenía en artes marciales o conducción. Los trabajos que yo hacía, que eran de fotógrafo principalmente, se han convertido en mis hobbies y los deportes de riesgo que practicaba son, digamos, parte de mi profesión. Empecé a ir a EEUU a formarme o comprar material que no se puede encontrar aquí. De ahí he llegado a que la marca registrada de Antorcha Humana la tengo yo. También el único protocolo de prevención de riesgos para hacer bonzos, es decir una persona completa ardiendo, lo he escrito yo junto a un técnico de prevención. Igual que el método científico para realizar bonzos está escrito en España. No hay otro en todo el mundo.


¿Cómo ha evolucionado la profesión?
Antes la gente que trabajaba en el circo y no tenían ningún tipo de formación (equilibristas, acróbatas, etc) hacía cosas como saltar de un tren en marcha. Y como les pagaban el equivalente en un día a 3 meses de trabajo en un circo, pues se atrevían sin ningún tipo de estudio ni formación concreta para esto. Ni siquiera el hecho de pensar matemáticamente que si te tiras de un tren en marcha a 100 km/hora ibas a volar 500 metros. Pero compensaba con el dinero. Lo que hicimos a partir del año 98, cuando yo entré como profesional, fue poner en marcha la Asociación Nacional de Especialistas, de la que soy actualmente presidente. 

Hemos buscado tecnificar la profesión. Hemos buscado unas materias para que todo tenga una tecnificación de seguridad. Por ejemplo, la lucha escénica, que se hace de una manera concreta para que no recibas golpes, sea creíble y no sufras daños. O el salto al vacío, basándonos en técnicas americanas para que puedas saltar y repetir sin ningún tipo de problema. Antes se saltaba sobre cajas de cartón porque ponías una torre inmensa y te iba recogiendo el cuerpo. Lo que pasaba es que la gente era incapaz de repetir igual los mismos movimientos. Ahora hay una técnica que te permite saltar 20 veces y siempre es igual. Es lo que quiere el director para poder pegar los planos y que parezca el mismo salto. Hemos conseguido desarrollar ciertas materias para poder hacer todo con seguridad.

¿Ha mejorado entonces también la seguridad?
En la gente que tiene formación sí. Pero hay productores que son a los que menos le importan este tipo de cosas. Prefieren ir a un gimnasio, coger a alguien que no les va a cobrar demasiado porque no saben nada de este mundo y les importa poco si tienen un accidente. Las únicas personas que deberían estar preocupada por si contratas a alguien y sufre en accidente, son en España a las que menos les importan. Prefiere ir por la calle y buscar a alguien en un gimnasio o que esté haciendo skate y les dice de salir en una película y poco más. Si tienes a gente formada pero cobra un poco más, no te cogen porque no quiere pagar por esa formación y esa prevención de riesgos.

¿Reivindicas entonces la profesionalización de este sector? ¿Cuántas personas se encuentran trabajando de especialistas de cine en nuestro país?
No hay muchas. Yo tengo un equipo como de 50 personas pero no son fijas. Quizás profesionales no llegamos en total a 250. Luego hay mucha gente que compagina con otras cosas. Pero que sólo nos dediquemos a esto no somos demasiados.

¿Qué percepción del miedo y el peligro tienes? ¿Te consideras una persona intrépida?
Lo que hay que tener es respeto y control en las situaciones. Cuanto más peligrosa es la acción, más cobramos, por lo que queremos que nos pongan el más difícil todavía. No es lo mismo que me prenda fuego un brazo que el cuerpo completo. O que lo haga desnudo, ya que soy el único español en el mundo que lo hace porque el gel de seguridad lo fabrico yo. Cuando tengo que hacer eso sé que hay un factor bastante más grande de peligro que cuando lo hago con ropa, que tengo 3 capas de protección que equivalen a 4 o 5 centímetros de separación del fuego a mi cuerpo. Siempre hay un factor de peligro, pero si hubiera miedo a ese peligro no lo haríamos. Lo que no puede haber es inconciencia. Hay que pensarlo muchísimo, es preferible que la gente sea miedosa y cobarde pero que cuando lo hacen sabes que lo van a hacer. Porque tardan tanto en decidirlo que lo harán perfecto. El inconsciente que dice la frase típica de yo me atrevo, es el que va a saltar sin pensárselo y el que va a tener el accidente. Antes el especialista tenía el estigma de que estábamos locos y al final teníamos accidentes.

¿Has tenido situaciones complicadas? ¿Cuándo es mayor el riesgo?
Sí que hemos tenidos situaciones difíciles. Sobre todo lo difícil es cuando te piden algo nuevo que no has hecho nunca y tienes que diseñarlo. Por ejemplo ahora estamos diseñando una estructura para hacer levantar a alguien con contrapesos. Mientras estás construyendo eso hay que probarlo, no se prueba en rodaje. Ya hay un factor en el que no tienes el control del dispositivo pero vamos probando poco a poco. Das por hecho que tienen que ir fallando, si te relajas luego pueden fallar en rodaje y tener un accidente.

¿Tienes contabilizadas las veces que te has quemado el cuerpo en tu carrera?
Aproximadamente unas 350, la media por año son unas 20-28 porque hacemos rodajes, reportajes o exhibiciones en directo. De profesional llevo como unos 20 años.

¿En cuántas películas has participado?
No tenemos registrado un CV, son muchísimas. Vamos poniendo fotos. Te puedo decir gente a la que he doblado. Aparte de ser doblador soy coordinador de acción o de seguridad, que es el responsable de especialistas y actores que mira por la seguridad de ambos y también los técnicos. Series he hecho Policías, Los Serrano, Compañeros, Los Hombres de Paco, Aída, etc. Más de 15 series.
¿Te verías realizando algún otro trabajo distinto, con menos riesgo?
He realizado, hasta llegar hasta aquí, los trabajos más inverosímiles que te puedas imaginar. La vida es como una red y todo sirve, de todo se sacan cosas. Soy escolta y a la vez he sido objetor de conciencia. No pensamos tan el futuro en esta profesión. Pero si tengo que volver a hacer otras cosas, lo haría.

¿Hay gente joven interesada en formar parte de esta profesión?
Que se interesen por el tema sí, pero que realmente tengan vocación, no. La Asociación Nacional sólo acoge 15 alumnos por año, y en este sólo tenemos 9. Las personas se dejan influenciar y como hay mucho desconocimiento se piensan que es verdaderamente peligroso y por eso quizás no viene más gente. Nosotros nunca hemos tenido un accidente. Somos la prevención de riesgos del cine, entrenamos constantemente para no tener accidentes. Lo único que tenemos a veces son moratones. Hay más accidentes en la obra todos los días que en nuestra profesión en todos los años que llevamos. A lo largo del año se interesa mucha gente pero luego resulta que hay que venir 5 o 7 días a la semana, todos los días a entrenar, a caerte al suelo. Es muy bonito salir en la televisión, ganar dinero sin esfuerzo. Pero aquí hay que trabajar y el cupo de personas interesadas se reduce muchísimo. 


 Artículo elaborado por: Miguel Muñoz


 

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