martes, 19 de enero de 2016

ENTREVISTA A ANDONI AZPILLAGA, MUSHER. SUBCAMPEÓN DEL MUNDO



“En este deporte coges el riesgo que tú quieras”


El mushing, actualmente considerado como un deporte, comenzó siendo una forma de transporte nórdica caracterizada por el uso de ‘perros de tiro’ y esquís para desplazarse por superficies nevadas con rapidez. Hoy en día, sin embargo, este deporte ofrece una imagen impresionante en la que aúna la más pura de las estampas naturales con el ser humano.
Andoni Azpillaga es más que el subcampeón del mundo en mushing en la modalidad sin límite de perros, él es un musher apasionado por este deporte.

- ¿Qué es lo que se siente cuando se va en un trineo tirado por perros?
- Yo muchas veces me digo: “¡quien me dice a mí que no estoy en Alaska!”. Paz, tranquilidad, contacto directo con la naturaleza sin ningún ruido más que el de crujido del trineo en la nieve y el aliento de los perros. Hay días en los que no veo a nadie más alrededor. Incluso por la noche, cuando vas con los perros en el trineo, solo tienes la referencia de la respiración de los perros y es impresionante. Yo disfruto muchísimo con esto.

- ¿Cómo aterriza un chico de Azpeitia en un mundo como este?

- Hace veinte años me regalaron un husky y empecé a probar a hacer running con él, luego lo ataba a la bicicleta e íbamos a correr. Según me enteraba de nuevas prácticas con perros, lo iba probando. Me gustaba tanto este vínculo que me compre otro perro, luego ya tenía cuatro y poco a poco la familia ha ido ampliándose. Posteriormente conocí en Bergara un gaditano que hacía la Pirena y cosas de estas, y a través de él me fui introduciendo en este deporte hasta el punto de engancharme tanto, que dos décadas después lo sigo practicando.

- ¿En estos momento cuántos perro tienes?
- Tengo veintidós adultos y diez cachorros que estoy entrenando para el año que viene.

- ¿Cómo es la preparación para poder practicar este deporte?
- Tengo un terreno de dos hectáreas en donde los perros viven, corren y disfrutan a sus anchas del verano, una época en la que no se suele entrenar. En septiembre, sin embargo, arrancamos los entrenamientos y tiene que ser algo progresivo: empezamos con cinco kilómetros y vamos aumentando la distancia hasta alcanzar los sesenta kilómetros seguidos de una carrera. Bueno, en realidad un carrera se compone de seis etapas: dos de sesenta kilómetros, dos de cincuenta y dos de cuarenta y cinco. Por lo que el entrenamiento tiene que ser progresivo para trabajar bien la resistencia.

- ¿Cómo consigues que los perros te obedezcan disfrutando de este deporte?
- Normalmente se utilizan perros que tienen una predisposición genética. Suelen ser perros denominados como ‘perros de tiro’ por lo que en parte es como si lo llevaran en la sangre. Pero además de esto, este deporte supone horas de entrenamiento y de estar con ellos. Yo conozco muchísimo a mis perros y si por ejemplo, uno que siempre hace todo, un día no cumple sé que algo le está pasando, algo le duele o no está bien. Intento estar atento para ver que me dicen y así cuidarlos como se merecen.

- Supongo que se creará un vínculo especial con ellos, ¿no es así?
- Podríamos decir que parte de mi vida son ellos. Son muchas horas juntos y les llegas a conocer muy bien, porque además normalmente los crío yo desde cachorros, ¡te puedes hacer una idea!

- ¿Cómo es el entrenamiento?
- Por la mañana, sobre las nueve, bajo al cercado donde están los perros y les abro para que corran mientras limpio todo. Posteriormente, preparo una sopa para que beban mucha agua antes del entrenamiento. Si les doy agua sin más, por la zona en la que vivimos, está demasiado fría y no beben mucho, con lo que no quedan bien hidratados para el entrenamiento. Esto puede hacer que luego, durante el entrenamiento coman nieve y les siente mal. Después les dejo una hora de descanso y luego les engancho al trineo. En estos momentos estamos haciendo unos 20 kilómetros y en dos semanas haremos cinco kilómetros más si la temperatura lo permite.

- ¿Hay que estar en forma física para practicar este deporte?
- En realidad lo puede practicar todo el mundo, pero cuanto más en forma estés más podrás ayudar a los perros a la hora de guiarlos y en las cuestas. Pero no es imprescindible. Hay campeones del mundo que son mayores, ¡incluso con sesenta años! Lo más importante es tener unos perros buenos, un buen equipo,  bien entrenado, bien alimentado y con perros sanos para que todo vaya bien. Al final, lo más fundamental son los perros y tu vínculo con ellos.

- En este deporte que puedes llegar a alcanzar hasta los 45 km/h, ¿se producen muchos accidentes?
- Ha habido grandes accidentes, sí, aunque yo en veinte años no he sufrido ninguno y eso que soy un poco bestia: cojo curvas cerradas a gran velocidad, no me preocupo demasiado si hay hielo y etc. Este deporte tiene su riesgo porque por ejemplo en una bajada en la que doce perros están tirando del trineo y de repente alcanzas hielo, por mucho que pises el freno, cuesta mucho parar el trineo.

- ¿Qué mecanismos lleváis para la prevención de riesgos y accidentes?
- En realidad no tenemos muchas exigencias. Es obligatorio llevar guantes, casco y está prohibido llevar camiseta de manga corta, porque el hielo puede ser muy cortante. Así que como ves, todo depende de ti, de lo que quieras arriesgar.

- En ese caso,  ¿podríamos decir que el hielo es el mayor riesgo de este deporte?
- El hielo y la inclinación del circuito. En Noruega todo es llano, pero aquí en los pirineos se producen bajadas muy fuertes en algunos momentos. En esas situaciones, si por casualidad pierdes el control del trineo, el golpe puede ser muy fuerte, sobre todo si coincide con zona de rocas o árboles. Aunque he de insistir que en este deporte coges el riesgo que tú quieras, porque por ejemplo puedes poner una especie de alfombrilla al trineo para que ralentizar la velocidad y evitar grandes accidentes, especialmente en zonas de hielo.

- ¿Alguna anécdota que quieras compartir con nosotros?
- Hay una cosa que me llamó muchísimo la atención cuando fuimos al Campeonato del Mundo, en el que quedé subcampeón: ¡la medalla que me dieron era de plástico! Creo que me impactó, más que nada, porque me hizo darme cuenta de cómo se valora este deporte en comparación con otros.
Aquí nadie te ayuda. Todo lo haces por ti y para ti, porque te gusta. Es un deporte que además tiene un coste elevado, ya que hay que alimentar a los perros y viajar con todos ellos cada vez que tienes una competición fuera. 


Artículo elaborado por: Zuriñe Álvarez

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