martes, 16 de febrero de 2016

“Los accidentes por no deshollinar son más frecuentes de lo que la gente piensa”



“Cuando yo empecé en el oficio y teníamos que deshollinar en casa de alemanes, polacos o noruegos me llamaba la atención que siempre me tocaran. Hasta que un día me explicaron que en estos países tocar al deshollinador traía suerte”. Sin chistera ni bicicleta como suele ser habitual ver a los deshollinadores en los países nórdicos, Federico Javier Ileaña nos habla de esta curiosa profesión que ha hecho suya.

- ¿En qué consiste el trabajo de un deshollinador?
- El deshollinador hace una limpieza completa de las chimeneas para evitar incendios, contaminaciones, inhalaciones por CO2, roturas y etc. En eso consiste lo que la labor de un deshollinador: es una persona técnica que controla el tema de las chimeneas.

- ¿Descuidar el mantenimiento o limpieza de la chimenea puede ser tan peligroso?
- El riesgo más habitual es de incendio debido al hollín acumulado en el conducto. Ese hollín procede  de la madera o de la humedad de la madera que no se consume en la combustión, pero que siguen siendo combustibles. Son residuos no quemados de la madera. 

Entonces, si una chispa de fuego toca ese hollín, lo que hace es una combustión dentro de la chimenea y se produce el incendio. De todos modos, pueden pasar tres factores fundamentales: Puede que no pase nada y que soporte el incendio. Puede que se rompa la chimenea completamente y reviente. O incluso que al reventarse la chimenea se produzca la deflagración y consecuentemente, surja un incendio. Lo que es muy importante es que la gente sea conciencie de que esto también puede pasar en casas que no son de madera. Nosotros hemos visto incendios en bajo cubierta de hormigón donde no se ha quemado la casa pero ha derretido las vigas del techo, por ejemplo. Tal vez, no ha pasado lo mismo que si la casa fuera de madera, pero si ha hecho grandes daños.

- ¿Es muy frecuente este tipo de accidentes?
- Los accidentes por no deshollinar son más frecuentes de lo que la gente piensa. Para que te hagas una idea, según los datos que ofreció la Diputación Foral de Bizkaia, durante 2014 se recogieron 392 incendios en viviendas por esta causa, en los seis meses que dura el invierno. Todos estos incendios se podían haber evitado perfectamente. Normalmente en el 100% de las chimeneas que se incendian, casi el 90% suele ser por no limpiarlas. El resto de casos suelen ser por anomalías en la construcción,  por un incorrecto diseño de la chimenea o por usar elementos no aptos.

- Entonces, ¿con qué frecuencia es recomendable  limpiar una chimenea?
- Una vez al año o cada dos años dependiendo de las horas de uso. Existe un baremo que ayuda a calcular la necesidad según el uso. También es fundamental el tema de la leña, es decir, que sea leña seca, pero seca en condiciones correctas: un año en proceso de secado y dándole el aire por los cuatro costados. Es importante también  que sean maderas no resinosas, como puede ser el pino y el eucaliptus o palés… hasta marcos de ventanas antiguas que están barnizadas. Este tipo de cosas producen ciertas vitrificaciones en la chimenea que luego son muy costosas de quitar, incluso a veces son imposible de eliminar porque se quedan incrustadas en forma resinosa.

- ¿Cómo es este trabajo hoy en día?
-Hoy en día esta tarea se realiza con herramientas homologadas en las últimas ferias y pueden ser maquinarias que trabajan desde la parte superior del conducto como desde la parte inferior para hacer una limpieza completa de la chimenea.

- Al pensar en esta profesión no puedo dejar de acordarme de aquel personaje tan entrañable que fue el deshollinador en la película de  Mary Poppins, ¿cómo era esta curiosa profesión antes?
- Esta profesión o esta tarea se llevaba a cabo de muchas maneras, incluso alguna bastante burda. Un modo bastante clásico era mediante el lanzamiento de un saco y una piedra  por el conducto de la chimenea. Otra técnica era tirar  una cuerda con una pesa o un ladrillo con unas ramas de espino, por ejemplo. Y por último,  si nos vamos más atrás en el tiempo, encontramos cosas tan burdas como por ejemplo que metían animales vivos para limpiar el conducto. Lo que más recuerdo yo, era cuando mi abuelo  subido al tejado, tiraba un saco y un ladrillo por la chimenea… ¡ponía toda la cocina negra y aquello era inolvidable! Hoy en día, con los sistemas de aspiración y etc, no se ensucia absolutamente nada.

- ¿Cómo comenzaste en este mundillo?
- Soy una persona que le fascina lo antiguo, pero por cosas de la vida mi oficio durante muchos años nada tuvo que ver con esta pasión. Hasta que un día por casualidad, empecé a indagar en el tema de la limpieza de las chimeneas, y en esta búsqueda de información tope con el que actualmente es mi socio: Un deshollinador alemán, país con gran tradición en este oficio, afincado aquí.  En Centro Europa el tema del mantenimiento de chimeneas es muy estricto, así que me fui a Alemania a realizar mis estudios y ya llevo quince años en esta profesión. En Alemania por ejemplo esto profesión es una carrera de tres-cinco años, como ves le dan mucha importancia. Aquí, sin embargo, cualquiera puede hacerse del oficio.

- ¿Qué peligro conlleva este trabajo?
- Primero el de las aspiraciones de hollines, así que siempre hay que ir bien protegido con las protecciones homologadas para este tipo de trabajo. Por otro lado, nosotros hacemos muchos cursos de prevención de riesgos incluido el de andar por el tejado, saber de nudos para los trabajos verticales, llevar los arneses correspondientes y etc. Son  peligros muy frecuentes la intoxicación por inhalación o las caídas por andar en tejados.

- ¿Con qué elementos de protección os protegéis?
- Llevamos arneses, cascos, zapatos homologados de gran adherencia compuesto por el mismo material que los neumáticos. Siempre vamos dispuestos de mucha seguridad, independientemente de la altura. Porque mucha gente de los caseríos, te dicen: “¡pero a dónde vas con tanto trasto, si es ahí mismo!”, pero no importa, nunca sabes qué puede pasar.

- Veo que ha evolucionado mucho la prevención y la seguridad en esta profesión.
- En realidad, la autoridad competente te obliga realmente a unos mínimos que son un curso de prevención de riesgos y nada más. Luego es cada cual que por su cuenta quiera o no hacer hincapié en este ámbito. Nosotros hemos realizados cursos de prevención de riesgos tanto para andar por el tejado, como de prevención de intoxicación por hollín o productos químicos. Para nosotros la seguridad es lo primero, porque nunca sabes lo que te puede pasar. De esta manera podemos decir que en quince años no hemos tenido ningún percance… ¡Y que sigamos así!

 Artículo elaborado por: Zuriñe Álvarez

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