martes, 18 de diciembre de 2012

“Leer las instrucciones antes de darle mecha a un petardo, es fundamental”



Muchas son las tradiciones que rodean la entrada del año nuevo, pero sin duda, la más llamativa sigue siendo los miles de cohetes, petardos y  bengalas que iluminan y acompasan los primeros minutos del año. Sin embargo, son muchos los accidentes, quemaduras de distintos niveles e importante pérdidas materiales que se han producido debido a un consumo irresponsable de pirotecnia a nivel particular.
Izaskun Astondoa, Gerente y cuarta generación de AstondoaPiroteknia, nos explica cómo debe ser el consumo correcto de estos elementos pirotécnicos.
-La pirotecnia hace mágica la entrada del nuevo año, pero cuando se usa no hay que bajar la guardia en la precaución, ¿qué nos aconsejas?


 El riesgo cero nunca existe y la pirotecnia tiene su riesgo, evidentemente. Pero también es cierto que todos los artículos, por lo menos todos los productos homologados, llevan sus instrucciones. Para evitar males mayores, recomiendo muy intensamente leer las instrucciones y seguirlas. Por ejemplo, la mayoría de los accidentes registrados con este tipo de pirotecnia han sido al manipular petardos: la gente generalmente los sujeta con la mano, cuando lo que se indica en las instrucciones es colocarlo en el suelo, darle fuego y alejarse. Aunque no hay la siniestralidad que cabría esperar con tan elevado consumo, creo que seguir correctamente las instrucciones y utilizar el sentido común es muy importante. 

-¿Cómo es la pirotecnia de consumo privado?
La pirotecnia de consumo privado, de consumo por personas particulares, tiene una edad de uso y está clasificado en las Clases I (12 años), II (16 años) o III (18 años). Básicamente, cuanto mayor es la clase, mayor es la pólvora con lo que mayor es el riesgo y el peligro. El nuevo Reglamentode Artificios Pirotécnicos y Cartuchería es más restrictivo que la anterior y es la que exige clasificar por edades la utilización de la pirotecnia. Esta clasificación, que es obligatoria, tiene que estar indicada en cualquier producto pirotécnico normalizado. Nosotros lo que vendemos al público es pirotecnia de clase I, II y  III y  estamos obligados a comprobar y controlar la edad de quienes adquieren nuestros productos.

-¿Por qué se creó la nueva normativa, era necesaria?
La leyenda negra habla de una elevada siniestralidad sobre todo en los países del norte con la pirotecnia de consumo privado. Aunque nunca se sabe que es lo que motiva en realidad a la directiva. Lo positivo de esta nueva normativa, que es mucho más específica y más restrictiva, es que ha conseguido armonizar a todos los países de la Unión y, gracias a esto, se puede comercializar producto de calidad por todo Europa. De este modo,  el marcado “C” que ya hemos empezado a ver en los juguetes, también lo vamos a ir viendo de manera progresiva en los productos de pirotecnia.

-¿Con qué productos podemos disfrutar esta Nochevieja?
En el Clase I, la verdad es que hay una oferta limitada: en este grupo se encuentran las bengalas, ‘bombitas’ de impacto y fuentes de tamaño pequeño. En Clase II puedes encontrar pequeños petardos, fuentes de tamaño medio, bengalas un poco más grandes, abejitas, ovnis y etc. Por último, se encuentra la Clase III, que pretende imitando al hermano grande profesional y que ofrece un espectacular abanico de productos. Nosotros podemos llegar a tener hasta sesenta referencias diferentes entre cohetes de varilla, fuentes, baterías, candelabros y petardos de varios tamaños.

-¿Es recomendable también tener cuidado con el lugar en donde se adquieren los productos pirotécnico?
La subdelegación del Gobierno de cada comunidad es la encargada de autorizar la venta a establecimientos, los límites de edad, los límites de almacenamiento y etc.  Además, esta autorización tiene que estar visible. Personalmente lo que siempre recomiendo es adquirir productos en lugares autorizados o en establecimiento debidamente autorizados. Para poder tener ciertas garantías en caso de tener algún problema con el producto que, por supuesto, los puede haber, porque la perfección no existe. Y si esto ocurriera, es importante tener un lugar donde poder reclamar.

-En resumen, cuando adquirimos este tipo de pirotecnia, lo primero, es leer las instrucciones de uso y hacer caso de ellas, como experta en el tema ¿qué otros consejos podrías darnos?
Otras recomendaciones importantes son: evitar tener pirotecnia cerca cuando se está dando fuego a un elemento pirotécnico; no guardar pirotecnia en los bolsillos; esperar un tiempo prudencial cuando falla el producto pirotécnico y luego acercarse; y nunca tratar de manipular, ni volver a darle fuego de nuevo. Otro consejo para cuando se lanza pirotecnia por el balcón es cerrar todas las puertas no sea que un cohete se desvíe y pretenda meterse dentro de casa. Por último, es importante no tener toda la pirotecnia amontonada en un mismo sitio y cerca de donde está dando fuego. Sobre todo, manipular las cosas uno a uno, porque por simpatía las chispas van y caen justo donde no tienen que caer. Pero insisto: leer las instrucciones antes de darle mecha a un petardo, es fundamental.
Astondoa además, hace una labor de asesoría importante sobre los productos teniendo en cuenta el lugar y el espacio que dispone el cliente. Aunque hay gente atrevida que insiste en querer llevarse algún producto, nosotros le persuadimos mostrándoles los riesgos que puede tener. No toda la pirotecnia sirve, depende mucho de las características del espacio con el que cuentes, sobre todo por la seguridad propia y de los que vecinos, ¡claro!.


-Astondoa, 40 años en el mundo de la pirotecnia, ¿cómo comenzó esta tradición familiar?
Aún está por escribir la historia de la familia pero por lo que he escuchado a mi padre, todo comenzó con mi bisabuelo. Él, junto a dos amigos, fueron a Valencia en busca de un oficio -la pirotecnia siempre se asocia a la costa mediterránea por la influencia de la entrada de los árabes, que en su día ya comercializaban con pólvora-. A su vuelta se fundó lo que ahora se ha convertido en “Astondoa Piroteknia”. Mi bisabuelo se limitaba hacer cohetes de ruido, mi abuelo empezó a introducir el color y mi padre fue quien introdujo el juego aéreo, combinando con terrestre. Hoy en día trabajamos con una diversidad de producto impresionante, prácticamente infinita con combinaciones, composiciones, alturas y subidas de todo tipo.

Artículo elaborado por: Zuriñe Álvarez

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