martes, 15 de abril de 2014

“Ser costalero es duro. Sin ganas, devoción e ilusión, esto no merece la pena”


ENTREVISTA A UN COSTALERO

Amable, cercano y con una amplia sonrisa adornando siempre su cara, Juan Núñez, es responsable de la zona Occidental de Andalucía de una empresa de iluminación y fuera de su trabajo vive a sus 45 años una nueva Semana Santa con la ilusión y devoción intactas. A través de este sevillano criado en el barrio de la Macarena, vamos a sumergirnos bajo las procesiones sevillanas para hacernos una idea de la pasión, pero también del sufrimiento que conlleva ser costalero.

- Juan, ¿el costalero, nace o se hace?
Yo prefiero que nazca. Los buenos costaleros son los que han tenido tradición y les ha gustado esto. En mi caso, mi abuelo pertenecía a una cuadrilla de costaleros muy famosa en Sevilla, la cuadrilla de “Los ratones” de Rafael Franco, por lo que esto me viene de familia. De costalero te lo pasas muy bien, te ríes mucho, pero hay momentos en los que piensas…qué hago yo metido aquí debajo sufriendo tanto. 
- ¿Qué pasos has sacado y cuántos sacas actualmente?
En mis inicios de costalero saqué el misterio de La Amargura, pero mi vida siempre ha estado relacionada con la Hermandad de Monte-Sion, en la que llevo 20 años sacando el misterio, el paso de La Oración. Después de alternar ambas tres años, me quedé solo con la Hermandad de Monte-Sion, que es la Hermandad de la familia y donde están apuntados mis hijos.

 - ¿Tus hijos seguirán tus pasos? ¿Les gusta?
A mis niños les gusta, llevan saliendo de nazarenos seis años los dos. Ahora, que sigan los pasos míos o no…yo creo que en esa decisión no me debo meter, no quiero que lo hagan por mí y luego se lastimen. A mí me encantaría que siguieran con la tradición, pero eso ya depende de ellos y los veo demasiado pequeños todavía. 
- ¿Cuál es el momento culmen para todo costalero? ¿Su máxima aspiración?
La máxima aspiración de un costalero es realizarse sacando la imagen a la que tú eres devoto, a la que tú quieres y por la que sientes algo. En Sevilla se da el caso de que puedes ser muy devoto de una imagen pero que no puedes sacarla porque no hay sitio. En la Macarena o la Esperanza de Triana, hay gente que se lleva en las listas de espera durante 8 o 10 años, y al final desisten porque no hay manera de meterse debajo de ese palio o de ese Cristo. 
- Los costaleros cargáis el peso del paso sobre el cuello, concretamente sobre la séptima vértebra cervical ¿cómo os protegéis?

Para protegernos el cuello, en la cabeza nos ponemos un costal. Este costal lleva una morcilla que es la que aguanta el peso. Puede ser de tela, pero yo recomiendo que sea de lana, porque amortigua más y cuando se apelmaza con el peso, vuelve a su sitio inicial, mientras que la tela se va aplastando. Un costal bien preparado y que caiga justo “en el trabajo” que se dice, evita muchas lesiones.

- ¿De qué material está hecho el costal para que cumpla su objetivo?
Hay muchos costales, pero los que más me gustan y los que llevan la gran mayoría de los costaleros son los costales de arpillera, hechos de los sacos de los granos de café. Ese material hay que lavarlo mucho con suavizante, para que pierda su aspereza y luego se forra por uno de sus lados con tela del color que tú quieras. Hay hermandades en la que esta tela tiene que ser blanca o negra, también hay otras en la que solo te permiten que sea negro, cada Hermandad es un mundo.

- Además del costal, ¿usáis otros elementos para protegeros del esfuerzo?
Además del costal es imprescindible llevar una faja. Hay que ir bien fajado a la altura de los riñones para que cuando caiga el peso, sobre todo en las “levantás”, no te lastimes la espalda, los riñones, la cadera, etc. El cuerpo tiene que ser una pieza, no puede cimbrear. Mientras menos fajado estés, más expuesto estás a una lesión. La faja después se refuerza con otra faja de ortopedia, como la de los boxeadores, que te aprieta encima de la otra y evita que la faja de abajo se deshaga con el movimiento. 

- Uno de los momentos más significativos es la “levantá” ¿en qué consiste y qué postura hay que adoptar?
Es el momento más importante del costalero. El secreto es estar concentrado en el trabajo, para escuchar el llamador del capataz y levantar a la misma vez que todos tus compañeros para que se vea bonita y no se lastime nadie. Si unos la hicieran antes y otros después, ahí es donde vienen los problemas. A los nuevos, siempre le decimos que si no escuchan la llamada del capataz, que se queden abajo, que no se les ocurra subir, porque te puedes partir la columna.
- ¿Cómo ha evolucionado la seguridad de los costaleros en estos 20 años que llevas ejerciendo?
En el tema de la seguridad, la evolución más grande que se ha dado en Sevilla ha sido la disponibilidad de un equipo de médicos y fisioterapeutas al servicio de los costaleros. Presentando la papeleta de sitio, que es la papeleta que te sirve para entregarla en la Hermandad a la hora de sacar un paso, este equipo de profesionales te aconseja, te examina la espalda y las articulaciones que vas a utilizar debajo del paso. Además, puedes ir antes y durante toda la Semana Santa para que te den masajes.
- Los elementos del paso adaptados para que los costaleros carguéis el peso son las trabajaderas ¿Cuántos kilos podéis llegar a levantar cada uno?
Depende de los pasos, en nuestro caso, levantamos unos 34,5 kilos por persona. El peso va a depender de las personas que vayan debajo, de si el paso es más grande o más chico, si se trata de un paso incómodo, etc. Hay pasos que pesan poco, pero las trabajaderas son muy estrechas. Los palios suelen tener 6 trabajaderas y llevan unos 5 o 6 costaleros en cada una, son pasos muy cuadraditos, pero los pasos de Cristo pueden tener hasta 9 trabajaderas. También te puedes encontrar con pasos pequeños pero que tienen 200 años y esa madera pesa mucho. La media de peso es la que te comento, pero después hay momentos en los que llevas 60 kilos y otros que llevas 20, eso va en función de cómo vaya la calle, si estamos dando una “revirá” o subiendo una cuesta. 
- A pesar de las medidas que se toman, ¿hay lesiones? ¿Cuáles son las más comunes? ¿A qué se deben?
La espalda es la que más sufre, hay muchas lesiones de espalda, también de riñones, pero la mayoría de los costaleros que se retiran es porque les ha dado un latigazo cervical y sobre todo suele pasar en las “levantás”. Es lo más peligroso, hay que estar muy concentrado para que todo el mundo se levante a la vez, si lo haces más tarde, todo el peso del paso va para ti. Si el paso está cayendo y tú vas hacia arriba…lesión segura. 

- ¿Estáis cubiertos de alguna manera frente alguna lesión?
Hay un seguro que cada Hermandad tiene para que si un costalero se lesiona debajo de un paso, pues se le pueda cubrir medicamente esa lesión. Desde hace unos años, este seguro viene siendo obligatorio para las Hermandades, pero antes no lo era. Antes había un seguro universal que era el que tenía el Consejo de Hermandades y Cofradías, pero era a nivel de cada ciudad, cada una tenía el suyo. Ahora la mayoría de las Hermandades cuentan con un seguro médico para que se pueda responder ante las lesiones. 
  
-  ¿Antes había cuadrillas profesionales de costaleros?
Antiguamente, las Hermandades en Sevilla pagaban a los costaleros, ahora pagas tú. Antes no existía el concepto de Hermano costalero, había cuadrillas que se llamaban profesionales y la inmensa mayoría venían de los cargadores del muelle. Precisamente de ahí vienen los costales, porque ellos se cargaban los sacos de harina, de cemento, de café, a la espalda y cuello. Hoy día el concepto de costalero ha cambiado muchísimo, antes a la música no se le echaba tanta cuenta, ahora en 100 metros te pueden tocar 6 marchas y dejarte el cuello hecho polvo. Los conceptos han cambiado mucho desde el años 71-72 cuando empezó el movimiento de Hermanos costaleros.
- Para organizar las cuadrillas de costaleros están el capataz, el segundo capataz y los contraguías, ¿qué función cumple cada uno?
El capataz es el que manda en toda la cuadrilla de costaleros, sería el capitán, haciendo un símil militar. Organiza la cuadrilla, va mandando tanto a la gente de debajo del paso como a los contraguías que van detrás, él siempre da las órdenes en los sitios más complicados y donde todo el mundo te está viendo, por ejemplo en Campana. El segundo hace funciones de capataz cuando el primero se va a descansar, entonces éste lo suple. Suelen ser tramos monótonos y avenidas largas. Los contraguías son los que transmiten desde atrás del paso las órdenes del capataz, que a veces son difíciles de escuchar por la música y la cantidad de gente que hay. 
- Debajo del paso también hay una organización, ¿cómo se lleva a cabo?
Las trabajaderas van por orden de altura, en las primeras van los más altos y así sucesivamente hasta abajo. A lo mejor no más alto de altura, porque el capataz lo que te mira es donde tienes la séptima vértebra. Dentro de cada trabajadera, se dividen en costeros, fijadores y corrientes. Los costeros van en los laterales, los fijadores fijan al costero para que tengan un punto de apoyo sobre todo en las “revirás” y los corrientes van en medio del paso. Por normal general, los costeros serán los más altos de esa trabajadera, porque las calles están arqueadas y el centro es un pelín más alto. En medio de la trabajadera irá el que es algo más bajo, con idea de repartir bien el peso.
- ¿Cuál es el puesto más sacrificado dentro del paso?
Sacrificados son todos. Quizás el que más, por el sitio en el que va metido, es el corriente. Básicamente el costero es el más aliviado porque en las “revirás”, cuando se gira hacia el lado contrario dónde estás, el peso que tienes que aguantar es menor y el corriente aguanta el peso en los dos lados. Por ejemplo en la calle Cuna, en vez de estar arqueada como te he dicho, está hundida por el centro, entonces el corriente puede ir andando tranquilamente porque el peso está cayendo en los costeros. Por eso te digo, es complicado y sacrificados están todos.
- ¿Cómo se entrena técnica y físicamente un costalero?
La técnica la vas cogiendo con los años, sobre todo con la gente que está a tu lado. Ellos te van enseñando a meter riñones, a ayudarte con los hombros cuando la cosa está complicada…son los años los que te dan la técnica. Y físicamente, aunque parezca mentira y la mayoría de las lesiones sean de espalda, el costalero tiene que tener muy bien trabajadas las piernas. Para aguantar el peso, todo es mucho más fácil si de piernas estás bien.

- ¿Tienen los fisioterapeutas el trabajo garantizado con los costaleros?
Eso es seguro. Al terminar la Semana Santa no encontrarás a un fisioterapeuta que tenga un hueco libre (risas). 

- ¿Cómo son los días posteriores a sacar un paso? ¿Hay secuelas?
Te llevas un par de días con el cuello y el hombro doloridos. Después de dormir te levantas un poco incómodo con la espalda pero en un par de días desaparece.
- ¿Cuál es la edad mínima para ser costalero?
18 años. Antes imposible, ni con autorización de los padres. 
- ¿Qué le aconsejaría a esos chavales que están empezando?
Que lo hagan con ilusión, fuerzas y ganas. Que no se metan debajo de un paso por una promesa de un año ni nada de eso, sino que sea porque quieren ser costaleros durante muchos años y porque realmente les guste. 

-  Con la de años que llevas, ¿te ves mucho tiempo más debajo de un paso?
Mi mujer quiere que me echen ya, pero yo estaré hasta que el cuerpo aguante. Estaré hasta que la fuerza me acompañe o la ilusión se me vaya, sino tienes ilusión, esto no merece la pena.


Artículo elaborado por: Adrián Guareño

No hay comentarios :

Publicar un comentario