martes, 14 de julio de 2015

“Cada hora mueren cuarenta personas por accidentes relacionados con el medio acuático”



El agua es un compuesto químico inorgánico simple que se forma a través de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. El agua es un elemento esencial para nuestro organismo.
Pero esta materia incontrolable que da vida, también puede quitarla.
José Manuel Díez Herrero, Delegado de la Federación de Salvamento y Socorrismo de León,
y profesor de la Escuela Municipal de Salvamento y Socorrismo del mismo municipio, explica cuál es la situación real del riesgo en piscinas y playas.

-A pesar de todas las tragedias que escuchamos o leemos a través de los medios de comunicación en esta época del año, ¿son realmente las piscinas escenario de muchos accidentes?
-No, no son tan peligrosas, pero muchos accidentes se podrían evitar simplemente con mejorar la prevención.  De todos modos, me gustaría matizar que la prevención hay que medirla de dos formas: Por un lado, a través de la mejora de las instalaciones y la señalética, como por ejemplo, vallar las piscinas infantiles para que no tengan acceso a otras piscinas, más carteles informativos en las entradas al vaso (no sólo en taquilla y vestuarios ya que los usuarios no suelen leer), mejor visualización de las medidas de profundidad de piscina (colores más llamativos y mejor señalizados tanto horizontal como vertical).
Por otro lado, la prevención que realiza el socorrista haciendo cumplir la normativa. Para estas medidas de prevención la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS) está otorgando las banderas de seguridad SAFE aquellas instalaciones que reúnen los requisitos de seguridad aceptables como medidas preventivas y de seguridad de la instalación, protocolos de rescate, número de SOS y su formación.

- ¿Son los niños principalmente los que sufren este tipo de accidentes?
-Según las estadísticas ofrecidas por la Organización Mundial de la Salud, cada hora mueren cuarenta personas por accidentes relacionados con el medio acuático en todo el mundo. En concreto en España, se estima que son seis personas a la hora. Y según un porcentaje aproximado: de cada diez muertes seis son personas mayores y cuatro son niños. Sin embargo, nosotros damos especial importancia a los niños en la vigilancia y en la prevención, y uno de los principales problemas que tenemos en este ámbito son los padres: cuando llevan a los críos a la piscina, por ejemplo, para que se diviertan, les dejan “un poco libres” por decirlo de alguna manera, y las piscinas no son guarderías. Los socorristas no pueden controlar un volumen de niños tan grande, cuando además no están siendo controlados por su padres. Muchas veces nos vemos obligados a echar fuera a niños de las piscina, precisamente como medida preventiva y esto, a los padres, les choca. Incluso alguno de ellos ha llegado a contestar que el socorrista está para "cuidar a sus hijos". Lo más penoso de todo esto es que el usuario que protesta no se ha leído la normativa cuando entra por la puerta y exige y protesta sin saber. Lo que tiene que tener en cuenta el usuario es que cuando entra en la instalación acepta las normas de funcionamiento y debe hacer caso a las indicaciones de los socorristas y demás personal.

-¿Qué consejos darías a los padres?
-Sobre todo estar muy pendiente de los niños, nunca hay que descuidarlos. Un niño en veinte segundos se puede ahogar. Estamos constantemente escuchando noticias en la prensa sobre accidentes de este tipo y muchas veces es por descuidos de los padres, ya sea porque el niño se ha escapado o porque haya ido a otra zona que cubre más y se ha ahogado. En consecuencia y como medida preventiva, yo diría que los padres deben estar continuamente vigilando a sus niños. Nosotros por nuestro lado, estamos intentando reforzar la idea de que los niños aprendan a nadar cuanto antes. Algo que ha incluido en sus últimos requisitos la OMS, ya que se ha dado cuenta de que muchísima gente muere en el agua y, por ello, ha dado voz de alarma a todas las instituciones pidiendo que se tomen medidas preventivas para que se enseñe a la población a nadar. Por eso nosotros enseñamos a los niños  de cuatro a dieciséis años a nadar a través de la escuela Municipal de Salvamento y Socorrismo, para que luego a los dieciséis años interioricen los conocimientos.

-Los famosos flotadores y manguitos que nos ponían nuestros padres resulta que ya no son tan seguros.
-Cuando un padre viene con su hijo con flotadores, manguitos,... y no le dejamos entrar, los padres se ofenden. Pero nosotros solo seguimos las pautas que marca el  Ministerio de Sanidad que dice que recomienda la no utilización de flotadores y manguitos, pero si el uso de chaleco salvavidas. Un niño en un flotador se puede dar la vuelta en el agua y los manguitos sin querer se los puede quitar, romper y etc. No son elementos demasiado seguros y el problema es que se suele considerar seguros y los padres se suelen relajar y dan por sentado que sus hijos están seguros con estos medios de flotación,  nada más lejos de la realidad.  Es más algunos padres dejan a sus hijos solos flotando sin conocer los riesgos que he comentado anteriormente. Algunos de ellos hasta se echan la siesta. Obligando al socorrista a sacar al niño por el peligro que supone para él mismo y para el resto de usuarios.

-¿Es el trabajo de los socorrista un trabajo tan estresante como nos imaginamos?
-Más que el estrés es el volumen de trabajo que se mueve. En estos momentos son fechas puntuales de máxima afluencia y lo que tiene que entender el usuario es que nosotros no podemos estar a la vigilancia de todos los usuarios. El socorrista tiene que hacer cumplir la normativa para evitar accidentes y muchos padres se enfadan cuando les adviertes de las cosas que no pueden hacer sus hijos o se les recomienda el uso de una piscina en vez de otra. En algunos casos incluso se enzarzan en una discusión y claro, todo el tiempo que se dedica a la discusión o aclaración de la normativa,  el socorrista no está realizando su labor de vigilancia y la prevención de accidente, poniendo incluso en peligro los usuarios que hay en la piscina.
El usuario debe entender que nosotros no podemos vigilar a todas personas que estén en la piscina ya que nos enfrentamos a que dos "ojos" no pueden ver todo lo que realizan 250 o 500 usuarios en el agua. El socorrista vigila a través de barridos visuales y no pude detectar todo lo que sucede.

-¿Hasta qué volumen máximo de usuarios puede depender un solo socorrista?
-Depende mucho del tipo de piscina y su volumen, pero la normativa marca que cada usuario tiene que tener tres metros cuadrados para poder nadar en piscinas cubiertas y dos metros cuadrados en piscinas descubiertas.

-Aparte del agua, existen otras zonas de riesgo en las piscinas, ¿verdad?
-Los principales riesgos que se pueden tener son: cortes, picaduras,  golpes de calor,  mareos, hidrocución,  caídas y golpe. Generalmente ahora las piscinas tienen un suelo antideslizante para que no resbale y evitar este tipo de accidente.

-Los ahogamientos en piscinas , especialmente cuando son niños, suelen tener una mayor repercusión mediática, sin embargo las playas tienen más peligros.
-El mayor peligro de las playas son por un lado, las corrientes y, por otro,  que la gente no tiene información suficiente cuando va a bañarse sobre la playa en la que está. Te pongo un caso muy concreto: mucha gente no sabe ni siquiera el significado de las banderas. Por ejemplo, una bandera roja significa “Prohibido el baño”, sin embargo hay gente que a pesar de la bandera sigue metiéndose al agua.
Cuando vas a una playa existen unos paneles con toda la información necesaria como la temperatura del agua, la pleamar, la bajamar, las corrientes, etc. Algo que mucha gente desconoce o que no presta atención. Estas personas cuando van a bañarse en el agua por desconocimiento se meten en la zona donde no hay olas, que es posiblemente donde haya corriente. Hay que informarse para saber cuáles son las corrientes de la playa para que, por ejemplo, no te metan mar adentro. Nosotros hemos creado una campaña escolar en los colegios públicos de León para informar a los más pequeños de todas estas cosas ya que el objetivo es que los niños aprendan e informen a sus padres y amigos. Para que cuando vayan a las playas les digan: “tenemos que mirar los carteles o pregunta al socorrista para saber donde están las corrientes de retorno, donde nos podemos bañar,  cuando el mar es más peligroso”. Muchos de los ahogamientos se producen por imprudencias. Un ejemplo claro: cuando somos arrastrados por una corriente, ¿qué hacemos? Intentar nadar de una manera desesperada hacia la orilla por el mismo sitio que somos arrastrados. Lo que deberíamos hacer es nadar en paralelo a la playa y tratar de buscar las rompientes de olas, ya que la ola siempre rompe en la orilla y nos va a llevar a la playa. Esto tan importante lo desconocen la mayoría de los usuarios.  Sólo con este ejemplo podemos salvar una vida.

-¿Cómo valoras el nivel de conocimiento de los niños que acuden a vuestra campaña de información?
-Teniendo en cuenta que nuestros alumnos proceden de una provincia no cercana al mar, son muchos los niños que no tienen nociones de este tipo. Incluso hay padres que nos confiesan no saber muchas cosas de las que mostramos en la campaña. Muchos de nosotros cuando subimos a las playas del Cantábrico desconocemos todo, porque es la primera vez que estamos en ese medio.

-¿Cuántos años son ya en la profesión?
-Empecé muy jovencito y me metí a socorrista porque me gustaba mucho el medio acuático y llevo ya veinte años. En estos momentos estamos enfocando mucho nuestra fuerza y energía a la enseñanza de los niños porque entendemos que son una fuente de riesgo. Por ello, estamos intentando enseñarles a nadar, darles nociones de salvamento y, a nivel preventivo, explicarles cómo evitar accidentes en el medio acuático.

-Durante eso veinte años, ¿alguna anécdota que contar?
-Anécdotas muchísimas a lo largo de mi vida, tanto a nivel de rescate como actuación en medio acuático. Pero lo que más me ha impactado es cuando los niños a los que estamos enseñando socorrismo nos dicen: “Me lo he pasado muy bien, he disfrutado y he aprendido algo tan grande como salvar vidas”. Esto hace que me sienta orgulloso de mi profesión y el de la Federación y que quiera seguir continuando en este trabajo.

 Artículo elaborado por: Zuriñe Álvarez

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