martes, 19 de abril de 2016

ENTREVISTA A AITOR TRIGUERO, RESPONSABLE DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES DE MERCEDES-BENZ ESPAÑA, FÁBRICA VITORIA


“La cultura es una parte fundamental a la hora de ser exitosos en la aplicación de políticas preventivas”
"Si nos ceñimos a los tópicos, se suele decir que si a un japonés le dices que no pase de un sitio, no pasa. A un alemán le tienes que pintar una raya y a un español le tienes que poner valla para conseguir el mismo efecto”. Así es como Aitor Triguero, Responsable de Prevención de Riesgos Laborales de la fábrica de Vitoria de Mercedes-Benz España, plasma la importancia cultural en una de las empresas más importantes de automoción a nivel mundial. 

- ¿Qué filosofía define vuestro trabajo en el ámbito de la Prevención de Riesgos?
- Nuestra empresa hace una búsqueda de la excelencia continúa en todos los campos de la prevención y quisiera destacar que también busca su integración en todos los pilares.  Por un lado, fijándonos no tanto en el producto y sí en el proceso de diseño e instalaciones y, por otro lado, teniendo en cuenta todos aquellos factores que son importantes para que al final las cosas funcionen. Quizás en el pasado se pensaba en productividad o en otro tipo de objetivo, pero hoy en día, aunque suene un poco pretencioso, para mí es importante tener en cuenta todos aquellos factores que forman parte del desarrollo de una instalación o de un proceso. 

- Una empresa que trabaja en la creación de automoción, ¿cómo trabaja la Prevención de Riesgos?
- Desde luego es un pilar principal que forma parte de la estrategia necesaria para conseguir la excelencia y, por supuesto,  tiene importancia en todos los niveles. Con esto quiero decir que todas las personas, desde la alta dirección pasando sobre todo por lo que es producción e ingeniería, lo deben considerar uno de los pilares fundamentales porque si no al final todo el trabajo se queda en nada.

- ¿Es Alemania quien os marca las directrices?
- Hay empresas que tienen directrices muy claras de sus centrales, nosotros tenemos establecida una organización matricial en la que todos aportamos. Las directrices se acuerdan en Alemania, pero escucha todas las propuestas que le llegan del resto del mundo porque lo que se busca es tener la capacidad de aplicar esas mejoras a nivel mundial.

- ¿Cómo estáis organizados en el campo de la prevención?
- Somos servicio de prevención propio y, en mi opinión, considero que tenemos un nivel de integración alto en el grupo. No hay que olvidar que en el grupo Daimler en estos momentos somos 280.000 trabajadores en todo el mundo y que la fábrica de Vitoria tiene más de 4.500 trabajadores. Lo que nos hace en un entorno como el País Vasco ser la empresa industrial con más trabajadores.
Para gestionar  las directrices en un planteamiento tan global estamos formados por Centros de competencia dentro del consorcio y, concretamente en este campo, tenemos un Centro de competencia de Seguridad y otro de Promoción de la salud. Realizamos un trabajo bidireccional, entre Vitoria y el Centro de competencia, el cual realiza un trabajo matricial con todos los compañeros del grupo en todo el mundo. En este ámbito, he de decir que se distinguen directrices básicas de obligado cumplimiento y otras que pueden ser mejores prácticas de cada uno de los distintos emplazamientos en el mundo. Hemos establecido una comunidad de aprendizaje a nivel mundial, en el que se comparten esas buenas prácticas y obtener así una mejora continua en el campo preventivo. Es algo que yo considero fundamental y que da mucha importancia el grupo Daimler  y Mercedes-Benz en España: aplicar la rueda de la mejora continua para cada uno de nuestros campos.

- ¿Qué aporta o que supone la suma de cultura Alemana de prevención?
- En mi opinión, ellos son muy conscientes, que la cultura de cada localización es una parte fundamental a la hora de ser exitosos en la aplicación de políticas preventivas. Que una norma por sí misma hecha en Alemania o hecha en Detroit, por ejemplo, no tiene porqué servir igual en todo el mundo. Se suele decir que si a un japonés le dices que no pase de un sitio, no pasa. A un alemán le tienes que pintar una raya y a un español le tienes que poner valla para conseguir el mismo efecto. Entonces, las diferentes culturas de cada una de las localizaciones donde el grupo Daimler tiene planta es también algo muy importante a gestionar para que esas normas o esas políticas sean exitosas. Lo bueno que tiene tener una matriz alemana es que desde el punto de vista técnico, en mi opinión, sí que estamos muy avanzados. 

- ¿Cómo es la integración de estas líneas estratégicas de prevención en el trabajador?
- Estamos organizados de una forma bastante participativa: nos organizamos en equipos de trabajo normalmente de unas ocho personas, los cuales tienen una cierta autonomía para organizar su trabajo. Insisto en una cierta, porque lógicamente no pueden hacer lo que quieran pero si pueden organizarlo con un cierto grado de libertad. A través de una figura que se llama el líder nos permite establecer un cauce de comunicación fluido entre los trabajadores y el equipo de prevención en nuestro caso. También tenemos la figura de los delegados de prevención con los que tenemos una dinámica de trabajo positiva. Por el volumen de trabajadores en plantilla tenemos en estos momentos siete delegados con los que la comunicación es bidireccional y el trabajo se intenta que sea transversal.

- ¿Cómo es la respuesta por parte de los trabajadores?
- Las políticas que vienen del grupo normalmente son bien recibidas. Para nosotros la participación de los trabajadores es fundamental. En la fábrica tenemos un sistema de gestión de ideas en el que recogemos propuestas de mejora de los trabajadores de cualquier campo de nuestra actividad, ¡y alrededor de mil ideas anuales son temas de prevención del propio trabajador!

- ¿Es el índice accidentalidad alto en vuestra compañía?
- Nuestros índices, tanto de accidentalidad como de absentismo, son buenos comparando con datos históricos o comparándonos tanto con empresas de automoción de España o con empresas nuestras del grupo. En los últimos seis años hemos tenido una reducción aproximada del 60%. También es cierto que a mí no me gusta ser demasiado optimista con estos datos. No soy muy partidario de valorar la relación causa-efecto tan clara porque sí que es cierto que en este mundo de la prevención en el que trabajas con personas no solo influye esa actividad concreta que has realizado, sino que influyen muchísimas más cosas como puede ser la situación social, la misma crisis en su momento.

- De todos modos, una reducción del 60% es una gran cifra. ¿Estáis cerca del ideal accidentalidad “0”?
- En general, los índices son buenos, pero siempre que trabajes con personas va a ver accidentes sí o sí. Por lo menos, hemos evolucionado de la idea de parecer que tenemos la seguridad totalmente controlada, la higiene totalmente controlada, y eso es positivo. En cuanto a los accidentes, en estos momentos, la mayoría de incidentes que tenemos nosotros son de origen ergonómico. Siendo el producto el que es, no tenemos mucho margen de maniobra al respecto, porque aunque automatizar las actividades es siempre nuestro objetivo,  la idiosincrasia de nuestro producto, que huye de las series muy repetitivas porque es el cliente el que configura finalmente el producto, hace que exista una gran variabilidad en la línea de producción.

- ¿Qué aspecto te preocupa más a ti personalmente?
- En nuestro caso y pensando en la ergonomía por los accidentes que se producen, me preocupa el aspecto comportamental. Porque por mucho que pongamos todos los medios seguros si los trabajadores, cualquiera que sea su puesto, no siguen unos comportamientos seguros es como si no hubieras hecho nada. Por otro lado, también me preocupa el desarrollo demográfico de la población. Es algo general en toda Europa en estos momentos: nuestra previsión en unos años es que la pirámide de edad de los trabajadores quede muy desplazada a los 50-60 años y hemos empezado a trabajar en ello. Se está implantando a nivel de grupo programas de gestión generacional, para intentar ser capaces de tomar todo lo bueno de trabajadores muy expertos y de nuevos trabajadores.

 Artículo elaborado por: Zuriñe Álvarez

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