martes, 1 de marzo de 2011

Con los cables que se encuentran bajo la ciudad de Nueva York se podría dar la vuelta al mundo 4 veces


A 30 cm. por debajo de la ciudad de New York, nos encontramos con 150.000 km. de cables eléctricos.
En los siguientes 50 cm., 11.000 km. de conductos de gas y más de 10.000 km. de conducciones de agua.

4.000 km. de galerías y colectores recorren el subsuelo de Madrid.
En todas partes convivimos con una maraña subterránea de canalizaciones de todo tipo.

Todo esto será necesario, pero... ¿estamos realmente seguros?
A la vista de estos datos, está clara la complejidad que puede conllevar la realización de cualquier obra que suponga abrir zanjas, ante el elevado riesgo de romper accidentalmente alguna canalización subterránea de gas, electricidad, telefonía, agua, ...

Cuántas veces habremos escuchado noticias en las que el consternado conductor de una excavadora y su empresa, se convierten en protagonistas involuntarios de la interrupción de suministro eléctrico a un gran aeropuerto, al metro de una gran ciudad, a miles y miles de hogares, etc.

Efectivamente una ciudad, incluso gran parte de un país, puede quedar paralizado por una negligencia. Negligencia, seamos justos, no del operario, sino de quien no ha puesto los medios para evitarlo.
Y es que cualquier rotura de una canalización va a resultar como mínimo molesta para los usuarios y además su reparación gravosa, tanto para el propietario como para la empresa excavadora. Por si esto no fuese suficiente, además puede paralizar servicios esenciales para la comunidad poniendo en peligro vidas humanas. Servicios como bomberos, protección civil, ambulancias, etc. pueden verse afectados.

Y es que imaginémonos lo que puede suponer para servicios de atención de emergencias, servicios sanitarios, o incluso entidades bancarias, ver interrumpidos sus servicios de telefonía o de transmisión de datos.

Pero no hay que olvidar otro aspecto en la rotura involuntaria de una canalización subterránea, y es la del propio peligro que entraña tanto para los operarios que tienen la mala suerte de toparse con la conducción como para la población próxima en el momento del siniestro, dada la gravedad de los riesgos de electrocución o de explosión.

Toda conducción subterránea debe estar correctamente señalizada. Tanto las empresas propietarias de la canalización, como la empresa instaladora o las autoridades, deben velar para que esto sea así efectivamente.

Por ejemplo, las empresas eléctricas, a través de su asociación UNESA, establecen sus normas de señalización de obligado cumplimiento en su ámbito.

En las zanjas para canalizaciones subterráneas, tanto para cable de alta como de baja tensión, se emplea una cinta en color amarillo que se entierra 30 cm. por encima del cable. De esta manera, al iniciarse la excavación, nos encontramos primero con esta cinta que lleva la inscripción “¡ATENCIÓN! DEBAJO HAY CABLES ELÉCTRICOS”. Esta es la advertencia de que por debajo de ella hay cables enterrados, y así poder tomar las medidas oportunas.

A demás de estas cintas, hay otras que permiten por su composición ser detectadas desde la superficie.

Si lo deseáis, podéis conocer más datos de estos productos a través de El Rincón de las Soluciones o bien contactando con Abando Seguridad, empresa homologada por Iberdrola.


Artículo elaborado por: Yolanda Ugarte

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